Para salir de la emergencia social y productiva y retomar un sendero de desarrollo inclusivo: Ciencia y Tecnología como política de Estado

Propuestas del grupo CyTA (Ciencia y Técnica Argentina)
para el futuro nuevo gobierno del Frente de Todos

Para revertir la emergencia social y productiva e iniciar un ciclo de recuperación, basado en la generación de trabajo, inclusión creciente y ampliación de derechos, creemos que es necesario impulsar una política de ciencia y tecnología (CyT) que sea capaz de incorporar los aprendizajes del período 2003-2015, que sea convergente con los objetivos estratégicos en salud, industria, energía, desarrollo social, transporte, agro, y defensa y que garantice la sustentabilidad socioambiental.
Así, este  documento se propone como un aporte para la nueva etapa que se abrirá en el país luego del triunfo de la formula Fernández-Fernández del Frente de Todos, en la que la Ciencia y la Tecnología sean insumos centrales para el desarrollo social y productivo nacional y en la que se debe dar un salto cualitativo en las capacidades de diagnóstico, formulación, coordinación, implementación y monitoreo de las actividades del sector a nivel nacional, provincial y municipal. Fuimos pioneros en denunciar la restauración conservadora que se pondría en marcha a partir del triunfo de la Alianza Cambiemos y del gobierno de Mauricio Macri y el desastre que provocaría en el país y en el sector de CyT; se trata ahora de colaborar con el nuevo gobierno y de proponer acciones concretas que ayuden a frenar el retroceso y a recuperar el tiempo perdido. Los científicos y tecnólogos que resistimos el cientificidio y el industricidio de Cambiemos trabajaremos para reconstruir nuestra capacidad de aportar conocimientos a la sociedad argentina.
Más Ciencia y Tecnología para salir de la crisis implica volver a plantear el rol central del Estado como promotor del desarrollo nacional. Pero también ahondar en un proyecto de desarrollo que pueda llevar adelante proyectos tecnológicos desde una perspectiva de justicia social, orientada al bienestar y la calidad de vida de comunidad.
Una primera acción debe ser la recuperación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, que fuera degradado como secretaría en 2018. Volver a tener un Ministerio invita a realizar un balance histórico del período que se inició con su creación a fines de 2007, considerando las cuestiones que quedaron pendientes en 2015, luego de una etapa expansiva, e identificando los alcances de la política destructiva del sector por parte de la Alianza Cambiemos.
La experiencia del gobierno de Mauricio Macri ha demostrado que el proyecto neoliberal solamente produce beneficios para el sector financiero y para los exportadores de productos primarios. Para el resto de la sociedad este gobierno ha generado un extraordinario deterioro en las condiciones de vida. El proceso de desindustrialización, extranjerización, endeudamiento y fuga producto de la aplicación de las recetas neoliberales se traduce en la demolición del sector de empresas industriales, sobre todo pymes, y comercios, con la consiguiente desarticulación de la trama económica e impacto dramático en el aumento de la desocupación, la pobreza y la indigencia. La situación de emergencia alimentaria y el grave deterioro socioeconómico que afecta a los sectores más vulnerables y al conjunto de la población argentina requiere entonces medidas de urgencia de carácter social
Una política integral de CyT debe responder, primero, a la emergencia social. La situación alimentaria de nuestra nación requerirá que el sistema científico-tecnológico vuelque sus capacidades para contribuir a la elaboración y el lanzamiento de políticas públicas tendientes a paliar el hambre y a monitorear el estado nutricional de la población. En este contexto, la creación de un observatorio interdisciplinario contra el hambre brindará una oportunidad para que diversos organismos del sistema científico-tecnológico vuelquen su experiencia en pos de la mejora alimentaria de nuestra población.
Se deberá contribuir en el mediano plazo al  proceso de elaboración de un proyecto de desarrollo, y en el largo plazo a la transformación estructural de nuestro país y de la región. Como  metas de corto plazo resulta crucial lograr la elaboración y aprobación de tres leyes: 1) una nueva Ley de Ciencia y Técnica que establezca la nueva estructura del sector científico-tecnológico; 2) una Ley de Financiamiento del sector, que profundice su federalización con agencias provinciales y en la que la ANPCyT cumpla una función “compensadora” con el desarrollo local/provincial; y 3) una nueva Ley de Educación Superior que permita ahondar y consolidar el rol de la universidad en la investigación científica al servicio de un proyecto de desarrollo.
Pensando en el mediano y largo plazo necesitamos un sistema científico-tecnológico integrado, que potencie la interacción, complementación y articulación institucional entre el CONICET, los organismos de ciencia y técnica y las universidades. Una meta importante es avanzar en una integración regional de los sistemas de Ciencia y Técnica. Será necesaria una  política de expansión de recursos humanos en consonancia con un proyecto de desarrollo en el que sea crucial la participación activa de investigadores e investigadoras en diversas instituciones y organismos, así como la recuperación de puestos de trabajo en INTA, INTI, CNEA, etc. Creemos que el sistema científico-tecnológico de nuestro país debe ser refundado y que la tracción sobre la generación de conocimiento desde la producción de productos y servicios basados en tecnología autónoma debe ser nuevamente puesta en funcionamiento. La demanda de conocimiento desde los sectores de la producción y el desarrollo social debe ser el principio ordenador y articulador, pero aceptando que en paralelo es necesario sostener una permanente expansión de las ciencias básicas como componente imprescindible capaz de abrir nuevos horizontes, dar al sistema capacidad de respuesta a imprevistos y aportar perspectivas originales.

Los desarrollos tecnológicos involucran cambios culturales tanto a nivel de la producción, de los métodos y de los consumos de nuevos productos. Esos cambios culturales deberán estar presentes en la formación de profesionales que participarán de proyectos tecnológicos autónomos, rompiendo la tradición dependiente que prima en la industria privada de nuestros países.  Por otra parte, en los procesos de desarrollo de tecnologías y su integración social y productiva se presentan temas que deben ser encarados con “tecnologías sociales” originales que requieren una fuerte base de ciencias sociales y humanas.
Entre las tareas prioritarias que deberá afrontar el nuevo gobierno se deberán retomar y encarar proyectos tecnológicos de envergadura orientados a la soberanía tecnológica, geopolítica y económica. También creemos que se debe analizar la conveniencia de que estos proyectos queden bajo la esfera de un organismo especial, ministerio u otro tipo de organismo,  en el que deberían estar representadas todas las instituciones de Ciencia y Técnica como CONICET,  CNEA, CONAE, INTI,  INTA, las Universidades y otras pertinentes y los Ministerios de Ciencia, Tecnología e Innovación productiva, Educación, Salud, Desarrollo Social, Hábitat y Economía.  En este sentido, se destaca como antecedente el proyecto de ley de Instituto Nacional para el Desarrollo, con eje en lo económico-productivo, lo ambiental y lo social.
Estos proyectos tecnológicos de envergadura, que deberán dar lugar a la creación de puestos de trabajo y un creciente ahorro en el gasto de divisas, garantizando que la energía sea un servicio público básico en tanto derecho de acceso universal, deben complementarse con otros proyectos científico-tecnológicos y sociales de relevancia:

  • Revitalización del plan nuclear,  impulsando los proyectos de producción de energía basados en centrales CANDU y CAREM con tecnología argentina. Se retomará la producción de la Planta Industrial de Agua Pesada, se reactivará y modernizará la planta de producción de uranio enriquecido en Pilcaniyeu, se fortalecerá la producción nacional de dióxido de uranio y de todo el ciclo de combustible y se potenciarán los proyectos de aplicaciones de la tecnología nuclear a la salud. En todos los casos, lo fundamental es asegurar la máxima participación de las pymes argentinas dándoles apoyo tecnológico desde la CNEA y el sector nuclear.
  • Desarrollo de satélites de observación de la tierra y geoestacionarios. Para esto es necesario rescatar a ARSAT e INVAP de su actual declive, volver a integrarlas al sistema productivo que las tiene en su núcleo y poner nuevamente en funcionamiento la red de pymes proveedoras.
  • Desde la gerencia estratégica de YPF y con estricto control sobre el impacto ambiental, el desarrollo de Vaca Muerta, que debe convertirse en un tractor de la industria nacional, tanto aguas arriba en lo que hace a equipos y servicios para la producción petrolera, como aguas abajo en lo que hace a productos petroquímicos. Para poder incorporar los desarrollos de productos y servicios de las pymes nacionales a la explotación de Vaca Muerta y para asegurar el cuidado del ambiente, YPF debe ser transformada en referente de las buenas prácticas industriales. Por su parte, YTEC debe constituirse en el apoyo tecnológico de las pymes nacionales.
  • La explotación del Mar Argentino y de la Antártida también requerirán de un Estado que controle los peligros de contaminación,  la sobre explotación de los recursos y de apoyo tecnológico a las pymes del sector.
  • Desarrollo de la minería  a partir de una explotación responsable de recursos con prácticas reguladas y controladas por el Estado y por representantes de las comunidades y la sociedad civil, para minimizar los impactos ambientales de esta industria y preservar la calidad de vida de las y los habitantes. Los Estados provinciales son soberanos en la aprobación de emprendimientos mineros, y deberán contar con la debida licencia social cuando el plexo normativo así lo indique. Las pymes aguas abajo y aguas arriba del proceso extractivo deben ser incorporadas a la cadena de proveedores de equipos y servicios con el Estado apoyándolas en lo tecnológico. Se trata de  producir de manera sustentable, minimizando los  impactos ambientales, y apostando al desarrollo territorial integral, evitando emprendimientos que no lo aseguren,  en especial de las poblaciones de las localidades potencialmente mineras.
  •  Desarrollo de la producción agrícola,  promoviendo la diversidad de cultivos, el cuidado de los hábitats naturales –bosques nativos, humedales, pastizales, etc.– y la prevención de los procesos de degradación de los recursos naturales. Regular el uso de agroquímicos promoviendo, a través del desarrollo de tecnologías de procesos, transiciones agro-ecológicas.
  • Desarrollo de la producción industrial del litio, para lo cual será necesario dedicar esfuerzos científicos y tecnológicos al desarrollo autónomo de las tecnologías necesarias para fabricar baterías. A la par de la utilización de las energías no renovables debe promoverse activamente el desarrollo de emprendimientos basados en la utilización, por ejemplo, de la energía térmica y solar, y de sistemas de almacenamiento y conversión de energía más eficientes.
  • Desarrollo de la producción pública de medicamentos y vacunas para garantizar la salud de los argentinos y para disminuir el drenaje de divisas que anualmente implica la importación, para lo cual se cuenta con las competencias necesarias para poder desarrollar esta industria.
  • Apoyo al crecimiento de nuestras pymes, integradas a las cadenas de valor globalizadas de muchos productos que se arman en el país –por ejemplo, la industria autopartista–, para logra desarrollar autónomamente la ingeniería y la I+D necesarios con el apoyo del Estado.
  • Promoción de las ciudades como territorios de bienestar general e inclusión social y cultural,  que requieren innovaciones desde el punto de vista de la seguridad, la educación, el trabajo, la salud, el transporte y los servicios.
  • Desarrollo de proyectos sociales que atiendan a las transformaciones del mundo del trabajo, ante el impacto de las nuevas tecnologías, y que acompañen el desarrollo de nuevas experiencias laborales, entre otras vinculadas con la economía popular, que requieren innovaciones culturales, tecnológicas y científicas.
  • Desarrollo de proyectos sociales que pongan el foco en los cambios culturales y en las nuevas formas de vida, a partir de una diversidad de fenómenos –migraciones, vinculados con el género y la sexualidad, formas de reproducción, etc.–, para generar innovaciones institucionales y de otro tipo que tomen como insumo conocimientos procedentes de la investigación científica.

La investigación científica y el desarrollo tecnológico se producen hoy a través de un sistema institucional que comprende el CONICET, las universidades y otros organismos de Ciencia y Técnica. Las universidades concentran el mayor porcentaje de investigadores/as del CONICET, de allí la importancia de avanzar en la articulación institucional y de una mirada transversal e integrada del sistema. Por otra parte, las  universidades deben volver a ocupar el rol de consultoras del Estado y prestadoras de servicios.

El MINCYT debe tener bajo su órbita fundamentalmente al CONICET y a la ANPCYT. Las funciones del MINCYT deberán estar articuladas con el nuevo organismo dedicado a proyectos tecnológicos de envergadura y a otros ministerios a través del Gabinete Científico y Tecnológico (GACTEC), que deberá ser convocado y dirigido por la Presidencia de la Nación. El MINCYT también debe focalizar en programas especiales como el RAÍCES, los sistemas nacionales, los premios nacionales, los sistemas de exención de impuestos de importación, la divulgación científica, el Centro Cultural de la Ciencia, la relación con la pequeña y mediana empresa a través del FONTAR de la ANPCYT, etc.

La función principal del CONICET, tal como figura en su misión, es la investigación científica y tecnológica, que lleva adelante en el país junto con las universidades y otros organismos. El CONICET y su personal tienen por función generar conocimiento que pueda derivar en la implementación de bienes o servicios de innovación, contribuir a crear una opinión pública informada en los desafíos sociales y productivos tendientes a la igualdad y el fortalecimiento de la democracia y aportar a la atención de necesidades y demandas sociales.

La transferencia tecnológica es una de las prioridades del CONICET, pero no debe confundirse con la prestación de servicios ni con el emprendedurismo como salida individual. El CONICET es el organismo que financia la formación de científicos/as y tecnólogos/as a través de becas y de la carrera del investigador y del técnico. El CONICET debe promover la investigación original en TODAS las áreas del conocimiento básico y articular a su personal con otros organismos y sectores de la producción pública y privada, de modo de responder a las demandas del sector productivo y de las necesidades sociales del Estado, así como de los proyectos tecnológicos de envergadura.

El CONICET debe ser el organismo de consulta primario de los 3 poderes del gobierno para la toma de decisiones y la elaboración de leyes y políticas relacionadas con el medioambiente, la salud, la educación, la seguridad, etc. Además, la investigación científica y tecnológica promovida por el CONICET es el insumo imprescindible para la enseñanza universitaria de frontera y para difundir valores derivados del pensamiento crítico. No se conciben universidades que no generen conocimiento de punta. La calidad de su enseñanza depende de que sus docentes hagan investigación original y competitiva.
La gerencia de vinculación tecnológica del CONICET debe cumplir el papel central de recibir las demandas del sector productivo y de las necesidades del Estado y articular con los centros de investigación y el organismo que concentre y coordine los proyectos tecnológicos de envergadura. Eventualmente, y cuando las condiciones para la innovación tecnológica así lo requieran, se promoverá la creación de Empresas de Base Tecnológica –como ocurrió, por ejemplo, con la creación de Y-Tec–, donde el CONICET o cualquier otro organismo del complejo científico-tecnológico cuenten con participación accionaria.
Para cumplir con sus funciones, el CONICET debe incrementar su presupuesto de modo de que:

  • Se recupere el ingreso promedio de 900-1000 jóvenes por año a la carrera de investigador del CONICET hasta cumplir con la planta prevista en el plan Argentina 2020. Es necesario dar una respuesta a los/as miles de jóvenes formados/as en las universidades estatales con becas del CONICET y dejados/as fuera del sistema por el ajuste macrista. No se pretende que todos/as los/as doctores/as universitarios/as entren al CONICET, pero es necesario incrementar el actual 15-17% de postulantes aceptados/as (respecto del total de presentaciones) a los valores históricos de 30-40%. Por otra parte, el CONICET debe tener una política activa para incorporar doctores/as a empresas privadas y públicas, así como a organismos de gobierno o de las administraciones estatales y provinciales de modo de aprovechar al máximo la capacidad de los/as jóvenes formados/as por el sistema CONICET-Universidad. El plan debe proponerse llegar a 4,6 investigadores/as por cada 1000 habitantes de la población económicamente activa (PEA) en aproximadamente 3-4 años, teniendo en cuenta además los números de las cohortes de becarios/as doctorales y postdoctorales en curso. Para referencia, a la fecha Argentina tiene menos de 3, en Australia el número se eleva a 9 y en Israel a 17 el número de investigadores/as por cada 1000 habitantes de la PEA.
  • Se garantice el funcionamiento de las unidades ejecutoras del CONICET y de los institutos universitarios u otros organismos que tengan concentración del personal del CONICET que no sean unidades ejecutoras. Debe preverse el pago de los servicios, las reparaciones edilicias, las construcciones de nuevos ámbitos adecuados de trabajo para el personal existente, el pase a planta de los administrativos contratados (Art.9) precarizados, el aumento de cargo de personal de apoyo, la modernización de los sistemas informáticos, la garantía de controles y asesoramiento en higiene y seguridad laboral, las instancias de denuncia y resolución de conflictos laborales e institucionales, de violencia laboral y de género, etc. El presupuesto general del CONICET debe incrementar el de funcionamiento (incisos 4 y 5) respecto de los de personal (inciso 1) y becas (inciso 3).
  • Se jerarquicen los salarios de todo el personal y los estipendios de las becas. Esto va de la mano de la elaboración de un convenio colectivo de trabajo para el personal del CONICET, que incluye el reemplazo del sistema de becas por el establecimiento de un contrato en blanco a tiempo limitado, tal como ocurre con las residencias hospitalarias de los médicos recién recibidos.

Se propone cambiar la gobernanza del CONICET, actualmente regida por el decreto 1661/96. El directorio del CONICET incluye actualmente 8 miembros: 1 en representación de la UIA, 1 del sector agrario, 1 del Consejo Interuniversitario Nacional y el de Rectores de Universidades Privadas y 1 del COFECYT, más 4 investigadores/as representantes de cada una de las grandes áreas del conocimiento. La diversidad de intereses genera cierta contraposición con los objetivos fundacionales del CONICET, de allí la propuesta de generar un cambio que revea las proporciones de la participación de los distintos sectores y que incluya la representación de técnicos/as, del CONICET, y la participación de veedores becarios/as en las reuniones.

La ANPCYT es en la práctica la única fuente de financiamiento de proyectos de investigación a escala nacional y de promoción de actividades entre el mundo científico y el sector productivo. Su desfinanciamiento por el macrismo no es un accidente menor de ajuste presupuestario o de retiro del Estado. Es la estocada de muerte a la investigación, fundamentalmente de la experimentación con equipamiento e insumos importados. Por lo tanto, la elección de la dirección de la ANPCYT es tanto o más estratégica que la del CONICET. Si la ANPCYT no recupera los niveles de financiamiento de mediados de los gobiernos kirchneristas no habrá recuperación del sistema científico-tecnológico estatal. Las distintas líneas de financiamiento deben recuperar su sentido promotor original y sincerar que estas líneas de financiamiento deben expresarse en dólares. Sería deseable que los fondos no provinieran de créditos del BID sino de fondos genuinos. Pero de no ser posible habrá que buscar modos de que los créditos en dólares del BID u otras fuentes conserven el poder adquisitivo frente a sucesivas devaluaciones.
La persona a cargo del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación productiva debe tener una actitud proactiva respecto de las restricciones de Hacienda y Economía de su propio gobierno, explicando y convenciendo del papel primordial de mantener el presupuesto a valor constante de la ANPCYT. Habrá de agilizar los sistemas de desembolso, eliminando trabas y límites de montos impracticables.
Sería conveniente estudiar sistemas de contribución a CyT vigentes en otros países.  Una iniciativa alternativa sería que un porcentaje de la facturación de, por ejemplo, las empresas farmacéuticas multinacionales sea invertida en investigación en sus plantas instaladas en nuestro país y que si no lo hicieran se les cobre un impuesto especial dirigido a la investigación científica y tecnológica.
Garantizar el federalismo del sistema requiere una política de fortalecimiento de los centros ya existentes a lo largo y ancho del país, que en general están asociados a grandes universidades de los centros urbanos –La Plata, Rosario, Santa Fe, Córdoba, Cuyo, Tucumán, Bahía Blanca, Mar del Plata, etc.– o a focos no asociados a grandes universidades pero con fuerte tradición y actividad, como Bariloche, Puerto Madryn y Ushuaia. Dicho fortalecimiento debe surgir de un debate con los sectores sociales y productivos de cada región, en pos de alcanzar una articulación de recursos científicos y tecnológicos que supere la visión clásica de “temas estratégicos”.
Por último, se debe promover la circulación del conocimiento producido en la Argentina en un nuevo contexto mundial generado por el crecimiento del movimiento de acceso/ciencia abierta, frente al modelo comercial que dominó el sistema de publicaciones y la industria editorial en las últimas décadas. América Latina ha sido pionera en la comunicación científica en acceso abierto con modelos cooperativos y colaborativos gestionados por la propia comunidad académica. Desde Europa, con el Plan S, crece la discusión internacional y surgen cada vez más iniciativas en esta dirección. Nuestro país tiene todas las condiciones para contribuir en este sentido, pues cuenta desde 2013 con la Ley de Repositorios Digitales Institucionales de Acceso Abierto (Ley 26899/2013), la cual requiere un plan de implementación en todo el sistema científico-tecnológico.
La evaluación y las propuestas esbozadas en este documento asumen que el sector de CyT enfrenta un momento decisivo y una oportunidad histórica para colaborar en la superación definitiva de la Argentina pendular que se dirime entre dos proyectos de país que se excluyen: un país con industria, Estado, ciencia, tecnología, inclusión y ampliación de derechos y un país exportador de productos primarios y financiero, que condena a más de 20 millones de argentinas y argentinos a condiciones de vida indignas. En el plano de las políticas de CyT esta oportunidad significa dar un salto cualitativo superador que integre al conocimiento como activo dinámico estratégico para impulsar el desarrollo social y productivo y, finalmente, el cambio estructural capaz de resignificar el lugar de la Argentina en el orden económico global y de jugar un papel protagónico en el proceso de integración regional.
Publicado el 15-10-2019

Grupo Ciencia y Técnica Argentina (CyTA)
Investigación y Desarrollo para la Inclusión
Miembros: Hugo AIMAR, Dora BARRANCOS, Fernanda BEIGEL, Sandra CARLI, Cristina CARRILLO, Eduardo DVORKIN, Daniel FILMUS, Ana FRANCHI, Andrea GAMARNIK, Jorge GEFFNER, Rolando GONZÁLEZ-JOSÉ, Marisa HERRERA, Diego HURTADO, Mirta Susana IRIONDO, Noé JITRIK, Alberto KORNBLIHTT, Andrés KREINER, Carolina MERA, Graciela MORGADE, Pablo NÚÑEZ, Adrián PAENZA, Juan Pablo PAZ, José PARUELO, Felix REQUEJO, Federico ROBLEDO, Marcelo RUIZ, Roberto SALVAREZZA, Adriana SERQUIS, Diego TATIAN, Osvaldo UCHITEL, Marcos VAIRA

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Declaración de integrantes de la comunidad científica, tecnológica y universitaria en apoyo a la fórmula integrada por Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner.

Quienes firmamos la presente declaración, integrantes de la comunidad científica, tecnológica y universitaria argentina, manifestamos nuestro apoyo a la fórmula compuesta por Alberto Fernández (Presidente) y Cristina Fernández de Kirchner (Vicepresidenta) para las elecciones del corriente año.

Queremos contribuir, con nuestro voto y nuestra voz, a un contundente triunfo electoral que cierre definitivamente la etapa de restauración conservadora abierta en 2015, que condena a nuestro país al atraso, al endeudamiento y a la pobreza.

Queremos colaborar en la recuperación e impulso a un modelo de desarrollo productivo y sociocultural que promueva la inclusión y la justicia social, apoyándose en la ciencia, la tecnología y el conocimiento generados en nuestro país.

Desde una perspectiva pluralista, desde un colectivo que incluye personas con historias y visiones políticas diversas, convocamos a la ciudadanía en general y a la comunidad científica, tecnológica y universitaria en particular, a acompañar la fórmula conformada por Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner para las elecciones presidenciales 2019, con la esperanza de abrir, de este modo, un nuevo horizonte de futuro para la sociedad argentina.

Convocantes que integran el Grupo CyTA:

Adrián Paenza, Adriana Serquis, Alberto Kornblihtt, Ana Franchi, Andrea Gamarnik, Andrés Kreiner, Carolina Mera, Daniel Filmus, Diego Hurtado de Mendoza, Diego Tatián, Dora Barrancos, Eduardo Dvorkin, Federico Robledo, Felix Requejo, Fernanda Beigel, Graciela Morgade, Hugo Aimar, Jorge Geffner, José Paruello, Juan Pablo Paz, Marcos Vaira, Marcelo Ruiz, Marisa Herrera, Mirta Iriondo, Noe Jitrik, Osvaldo Uchitel, Pablo Nuñez, Roberto Salvarezza, Rolando Gonzalez José, Sandra Carli

Para Firmar esta solictada, ingresar al siguiente link:

https://docs.google.com/forms/d/1Hr-H-RU8n2ADKURFSFUcYrOJUVgaZPs4eCrnBxMHAo4/edit

Para ver las mas de 10.000 firmas en apoyo a la declaración recibidas hasta el momento se encuentran en el siguiente link, ordenadas alfabéticamente:

https://drive.google.com/file/d/10T451O_TcN0KDGyTANe3-k0QErdxBMso/view?usp=sharing

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Declaración de CyTA en repudio a las falsas denuncias y a la persecución a miembros de la comunidad científica argentina por parte del diario Clarín.

Aclaraciones respecto al informe técnico realizado por el Departamento de Caracterización de Materiales del CAB para la causa por el asesinato de Rafael Nahuel.

 

El grupo Ciencia y Técnica Argentina (CyTA) quiere manifestar su más enérgico repudio a las falsas acusaciones y a la actitud persecutoria contra la Dra. A. Serquis, destacada científica argentina de prestigio internacional, vertidas en el diario Clarín en su nota titulada “Acusan a científicos de Bariloche de manipular información sobre la muerte de Rafael Nahuel”, publicada el día 10 de enero de 2019, con la firma de Claudio Andrade.

Tal como venimos denunciando en el espacio de CyTA, las políticas del actual gobierno buscan socavar con diferentes acciones a nuestro sistema científico y tecnológico. Por un lado el ya conocido ajuste y desfinanciamiento del sector en todos sus rubros, por otro la promoción y valorización de una lógica esotérica para instalar un nuevo paradigma cultural de desprecio por el conocimiento científico, y finalmente desprestigiando, a través de sus grupos de propaganda en la prensa oficialista, a los científicos y sus investigaciones, sin el menor reparo en apelar a la mentira, la persecución política y la difamación. El diario Clarín intenta así instalar autoritariamente una versión propia de los hechos que no tiene ningún correlato con la realidad. En este caso, para sembrar un clima de sospechas sobre estudios que han sido realizados con rigor científico y con procedimientos transparentes que garantizan la  ausencia de sesgo alguno. Las falsas afirmaciones de la nota del señor Andrade carecen de sustento, y pretenden torcer las evidencias experimentales hacia las hipótesis que parece intentar sostener el gobierno a cualquier costo, para justificar sus políticas represivas cada vez más salvajes, las que a su vez resultan necesarias para llevar adelante el desmantelamiento, entre otros, del propio sistema de CyT.

Específicamente, los dichos vertidos en la nota publicada por el diario Clarín, la denuncia “que los especialistas del Departamento de Caracterización de Materiales (del centro barilochense) manipularon la entrega de datos para que no se notifique debidamente acerca de la presencia de fulminante en las extremidades de Nahuel” carece de toda verdad, y su flagrante intencionalidad difamatoria resulta evidente teniendo en cuenta que:

– El informe realizado en Bariloche consistió en un estudio del tipo “ciego”, uno de las procedimientos más comunes empleados para justamente evitar cualquier sesgo de quién realiza el análisis. Se trató solamente de un informe técnico sobre muestras con números que no tenían la identificación de los individuos a quienes pertenecían, por lo que resulta imposible llevar adelante la acción sobre muestras específicas como sostiene la nota del diario Clarín. En tal sentido, además, la propia CNEA manifestó el 16-06-2018 que “el análisis realizado por el Departamento de Caracterización de Materiales del Centro Atómico Bariloche evaluó la presencia de componentes químicos utilizando un microscopio electrónico de barrido sobre muestras codificadas sin nombres, enviadas oportunamente por el Juzgado, hecho que aseguró el anonimato de las personas motivo de la investigación, garantizando la imparcialidad del estudio”.

– En el informe presentado al Juez Villanueva, los propios responsables del estudio aclararon que era necesaria una pericia que analizara los datos obtenidos para tener algún tipo de conclusión (solicitada al Servicio de Ingeniería y Química Forense del Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF) del Ministerio Público de Salta, uno de las alternativas que el propio grupo de investigadores de Bariloche sugiriera oportunamente).

– Nuevamente desmintiendo las afirmaciones del diario, en el resumen presentado en el informe de Bariloche se detallan todas las muestras con partículas conteniendo simultáneamente los tres elementos químicos de interés: antimonio (Sb), plomo (Pb) y bario (Ba), y un recuento de todas las otras partículas que pueden tener uno o dos de esos elementos, sin conclusiones definitivas, las que debían ser realizadas por un perito según sugerencia expresa del grupo de Bariloche.

– Es absolutamente falso que hubieron “partículas detectadas pero no informadas”, ya que el informe fue acompañado por todos los datos originales sin procesar, para que puedan ser utilizados para que cualquier experto en la técnica utilizada (llamada EDS, siglas en inglés que corresponden a “Energy-Dispersive X-ray Spectroscopy”) pueda verificar si había errores en las tablas adjuntas o sugerir otro tipo de análisis.

– El Juez Villanueva, de acuerdo a los protocolos claramente utilizados, contrariamente a lo que expresa el diario en su nota difamatoria de acuerdo a sus fuentes judiciales, en todo momento expresó su conformidad con el trabajo realizado, confirmó que las muestras nunca salieron de Bariloche (no fueron enviadas a Salta) y no se solicitó en ninguna instancia ninguna aclaración desde el Poder Judicial.

No existe correlación alguna entre las ideas políticas y los resultados de un experimento. Como cualquier otro ciudadano, los científicos poseemos pensamiento político, el que de ninguna forma puede ser presentado como argumento a favor o en contra de las conclusiones alcanzadas en un estudio. Al no poder el diario Clarín, en la débil y falsa redacción del Sr. Andrade, rechazar argumentalmente los resultados científicos realizados con absoluto profesionalismo e imparcialidad, apela entonces a la difamación y la mentira, mecanismos oscurantistas que nos recuerdan a los más tristes ejemplos de la propaganda y la persecución como herramienta para sostener las políticas represivas durante las dictaduras en la Argentina.

 

CyTA. 19-01-2019

Miembros: Adrián Paenza; Adriana Serquis; Alberto Kornblihtt; Ana Franchi; Andrea Gamarnik; Andrés Kreiner; Carolina Mera; Daniel Filmus; Diego Hurtado; Diego Tatian; Dora Barrancos; Eduardo Dvorkin; Emmanuel Alvarez Agis; Federico Robledo; Felix Requejo; Fernanda Beigel; Graciela Morgade; Hugo Aimar; Jorge Geffner; José Paruelo; Juan Pablo Paz; Luis Alberto Quevedo; Marcelo Ruiz; Marcos Vaira; Marisa Herrera; Mirta Susana Iriondo; Noé Jitrik; Osvaldo Uchitel; Pablo Nuñez; Raquel Chan; Roberto Salvarezza; Rolando González-José; Sandra Carli.

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EL GRUPO CyTA CONVOCA A TRABAJAR EN 2019 PARA SALVAR AL PAÍS Y A SU SISTEMA CIENTÍFICO-TECNOLÓGICO

A tres años de gobierno de Cambiemos y socios menores la observación objetiva de la realidad argentina nos permite afirmar que la estrategia de los actuales gobernantes está empujando a la sociedad a un inaceptable ocaso.

 

La educación pública

La negativa a establecer un salario docente que por lo menos equipare la rampante inflación; el continuo desprestigio que desde el discurso oficial de la nación, CABA y provincia de Buenos Aires se difunde sobre la profesionalidad de los docentes; el abandono de la infraestructura escolar que ya ha ocasionado las muertes de Sandra Calamano y de Rubén Orlando Rodríguez en una escuela de Moreno; el cierre de escuelas nocturnas en CABA; el desfinanciamiento y continua amenaza de cierre de las universidades del conurbano porque, gobernadora Vidal dixit, “los pobres no van a la universidad”; nos permiten afirmar que estamos frente a la destrucción planificada de la educación pública estatal argentina, de la que los miembros de CyTA somos producto y en la que ejercemos la docencia.

El clima de época se manifiesta también en una continua embestida en CABA, motorizada por grupos ultramontanos,   contra la Ley de Educación Sexual Integral. En esta Navidad el gobierno de la ciudad dispuso utilizar el sistema público de avisos y el espacio público para difundir propaganda de un credo religioso, lo que implica un retroceso más a tiempos oscuros.

La ofensiva culmina con la aprobación del presupuesto 2019 que reduce la participación de educación en el presupuesto nacional de manera escandalosa, hecho que profundizará la asfixia de la educación pública.

La producción

Las grandes empresas productoras de energía logran súper-ganancias respaldadas por la política oficial que garantiza sus beneficios a costa de la pobreza energética de los sectores medios y bajos de nuestra población y la ruina de las Pymes. Se garantizan las ganancias excesivas e inmediatas de los productores de gas y petróleo aún a costa de relajar los procedimientos operativos y aumentar la probabilidad de desastres ambientales como ya ocurrió con los derrames de petróleo de hace menos de un mes en Vaca Muerta.

Simultáneamente las Pymes son empujadas al cierre en cantidades alarmantes por el efecto combinado de la retracción en el consumo impuesta por la política económica del FMI, los precios abusivos de la energía y la falta de crédito.

La calidad de vida de los sectores medios y bajos de la población argentina

Junto al creciente aumento de las tarifas energéticas arriba expuesto los trabajadores activos y pasivos ven reducir día a día sus niveles de consumo, tanto de la alimentación a la que sus sueldos le permiten acceder, como de la calidad de la atención sanitaria,  con hospitales públicos en procesos de ajuste continuo y empobrecimiento y empresas prestadoras de salud cuyas cuotas en continuo ascenso expulsan permanentemente a los sectores de menores recursos. La compra de medicamentos, sobre todo entre los trabajadores pasivos, comienza a ser un imposible.

La duda externa y el ajuste continuo

El inmanejable endeudamiento al que Cambiemos y sus socios menores han arrojado a nuestro país permite afirmar que de no haber un cambio drástico de rumbo el futuro será aún peor.

Desde que en el año 2005 el presidente Néstor Kirchner saldara la deuda argentina con el FMI, este organismo internacional que lidera las dañinas políticas de ajuste continuo de las sociedades y privatización de las ganancias en los países de la periferia no pudo tener más injerencia en la política económica argentina. Hasta que este año el gobierno de Cambiemos y socios menores volvió a entregar el manejo de la economía argentina al FMI (aún el micro-management de la economía).

Ajuste para los que vivimos de un sueldo, ajuste para las Pymes, ajuste para la ciencia y fructíferos negocios para bancos, exportadores agropecuarios, multinacionales mineras y petroleras y miembros, amigos y familiares del poder político.

La represión y la difamación

Como soporte necesario de este ajuste, en nuestro país volvió a instalarse en las calles la represión policial y de los organismos de seguridad con el terrible resultado de dos muertos, Santiago Maldonado y Rafael Nahuel y gran cantidad de heridos y apaleados.

Como soporte necesario de este ajuste volvió a haber en el país presos políticos con la inquebrantable Milagro Sala como la luchadora social que más años ha estado ilegítimamente privada de su libertad.

Como soporte necesario de este ajuste volvió la política de gatillo fácil, la que como el caso del policía Chocobar que fuera felicitado por Macri y Bullrich, dispara sin aviso y a matar. Se suma la reciente medida de comprar y autorizar el uso de pistolas Taser y una vez más la intención de bajar la edad de imputabilidad del menor a 15 años, a pesar de que todas las estadísticas informan el bajo porcentaje de delitos cometidos.

Como soporte necesario de este ajuste importantes sectores del poder judicial nacional y de los poderes judiciales provinciales se han lanzado a agraviar, calumniar y en casos arrestar o intentar arrestar a los líderes de la oposición, en especial a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

La ciencia y la tecnología

No nos extraña en absoluto que en este escenario de ajuste y achicamiento continuo del estado se hayan cancelado los proyectos nacionales que implicaban desarrollo autónomo de tecnología y la puesta en acto del triángulo de Sábato: interrelación productiva entre empresas estatales, pymes nacionales y organismos del sistema de ciencia y tecnología. Tampoco sorprende, en ese marco, la disolución del propio Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación productiva. En enero de 2016, poco después de la asunción del Presidente Mauricio Macri, advertimos que un gobierno que promovía la reprimarización de la economía, la desprotección de la industria, el endeudamiento externo y la bicicleta financiera no necesitaba de la ciencia y de la tecnología nacionales [1]. Lo dijimos cuando una parte importante de la comunidad científica depositaba esperanzas en que la continuidad del (ex) Ministro Barañao iba a permitir preservar el adecuado funcionamiento del sector. La gestión del gobierno en el sector científico, sobre la que nos explayaremos más abajo, dejó en claro que, tal como lo previmos [2], la continuidad del Ministro no implicó el mantenimiento de una política sino que fue una estrategia destinada a ocultar, al menos temporariamente, que el objetivo del “mejor equipo de los últimos 50 años” era impulsar la desfinanciación y la destrucción del sistema científico argentino, abortando todo intento por alcanzar la soberanía tecnológica.

Hoy, a menos de un año de las elecciones presidenciales, convocamos a la comunidad científica y a toda la ciudadanía a frenar la destrucción de la ciencia y la tecnología argentinas. Estamos convencidos de que la única forma de hacerlo es construyendo la unidad opositora para derrotar al macrismo y así recuperar un modelo de desarrollo económico con inclusión social, que se apoye en la ciencia y la tecnología.

La derrota del macrismo en las elecciones de 2019 es necesaria para salvar nuestro sistema científico. Pero la crisis institucional y de financiamiento de este sector es tan profunda que debemos actuar aún antes de las elecciones. En efecto, resulta imprescindible que la comunidad científica trabaje de manera mancomunada para revertir en formas urgentes algunas de las políticas impulsadas desde el gobierno que, de otro modo, causarán daños irreversibles. Nos referiremos en este documento a las medidas necesarias para salvar al CONICET, organismo emblemático de nuestro sistema científico y a otras instituciones dependientes del (ex) Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva. En futuros documentos, hablaremos sobre la crítica situación que atraviesan otros organismos como el INTI, la CNEA, el INTA, la CONAE, etc. La gestión del actual gobierno en el campo de la ciencia y la tecnología es tan desastrosa que ha recibido un repudio casi unánime y ha dado lugar a declaraciones que no reconocen alineamientos partidarios. Entre ellas, se destaca la dura carta abierta firmada por centenares de académicas y académicos extranjeros entre los que se incluyen 21 que fueron galardonados con el Premio Nobel en disciplinas como la física, la química o la medicina [3].

El deterioro de la situación del CONICET dio lugar, recientemente, a una carta abierta firmada por cinco de los ocho miembros de su Directorio. Allí, se hace notar que los datos oficiales demuestran que los salarios en el CONICET han perdido más del 25% de su poder adquisitivo desde diciembre de 2015 [4]. Por otra parte, tal como fue denunciado en una carta firmada en agosto pasado por más del 90% de las autoridades de 270 Institutos del CONICET [5], el presupuesto recibido en 2018 por dichos Institutos alcanzó sólo el 40% del monto nominal recibido en 2017, lo que impidió pagar servicios elementales como los de higiene y seguridad. El CONICET está paralizado: los estudios más serios sobre la ejecución presupuestaria en el organismo, realizados por nuestro compañero Jorge Aliaga [6], muestran que el presupuesto destinado a gastos de funcionamiento, infraestructura y ejecución de proyectos científicos cayó, en valores reales, a la tercera parte de lo destinado en 2010. En 2018, el CONICET destinó a esos fines tan sólo el 4% de su presupuesto, siendo que en 2010 dicho porcentaje se elevaba al 11% del total y que durante el lustro que va de 2010 y 2015 alcanzó un promedio del 9% [6]. Con      este      tipo de presupuesto no sorprende que el CONICET haya resuelto dejar de financiar reuniones científicas y haya suspendido el pago de proyectos que, como los de Unidades Ejecutoras, fueron presentados en 2016 como banderas de la actual gestión. La situación de investigadoras e investigadores jóvenes es insostenible: Al hecho de que los montos de las becas y salarios son irrisoriamente bajos, el número de vacantes para ingresar a la Carrera del Investigador (CIC) ha disminuido abruptamente, revirtiendo el sostenido crecimiento establecido por el Plan Argentina Innovadora 2020, aprobado por el gobierno anterior. A la sombría situación del CONICET se suma la parálisis de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica (ANPCyT), el único organismo estatal que financia proyectos de investigación científica y tecnológica a nivel nacional. El presupuesto de la Agencia se ha reducido, en valores reales, a menos de la mitad del asignado en 2015 y el poder de compra de los proyectos que financia se ha pulverizado a menos del 30% del originalmente previsto. Los montos máximos a los que un grupo de investigación puede acceder en la convocatoria en curso en 2018 son ocho veces menores en dólares que aquellos que estaban disponibles en 2010. En estas condiciones, la investigación científica en Argentina se vuelve inviable. La disminución del presupuesto de la Agencia, que ha incumplido con todos sus compromisos, es tan grave que ha paralizado incluso la ejecución de proyectos que contaban con financiación externa otorgada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) o la Corporación Andina de Fomento (CAF). De la mano de la gestión del gobierno de Cambiemos, la ANPCyT se encamina a su desaparición.

Esta crisis no es fruto de una “tormenta” sino que se origina en las políticas del gobierno y las medidas (o falta de las mismas) de las actuales autoridades. El (ex) Ministro Lino Barañao y el Presidente del CONICET Alejandro Ceccatto son los principales responsables de la destrucción del sistema científico argentino y de encubrirla con promesas que nunca se cumplieron, enunciadas descaradamente en reuniones mantenidas con investigadores, gremialistas, sociedades científicas y directores de instituto. Son responsables también de haber impulsado una campaña de desprestigio del CONICET promoviendo el falso debate entre ciencia “útil” e “inútil”, que dio lugar a ataques mediáticos que se enfocaron principalmente sobre quienes investigan en el campo de las ciencias sociales y las humanidades.  El desgaste de Barañao y Ceccatto es tan grande que algunas asociaciones científicas han pedido su renuncia [7]. Si bien nos sumamos a estos pedidos de renuncias, que están sobradamente justificadas, queremos dejar claro que en nuestra opinión, no resolverían nada por sí solas.

Como lo afirmamos más arriba, debemos ser conscientes que para salvar la ciencia, es necesario cambiar el gobierno. Mientras tanto, convocamos a toda la comunidad científica a trabajar, a lo largo de los meses que nos separan de la asunción del próximo gobierno, para lograr las siguientes conquistas, que deben ser tomadas como un pliego de reivindicaciones mínimas necesarias para garantizar la supervivencia del CONICET y la ANPCyT:

a) El inmediato aumento de salarios para investigadores, becarios y becarias, personal de apoyo y de administración del CONICET. El monto de este aumento, destinado a recomponer el poder adquisitivo a diciembre de 2015 no debería ser inferior al 25%, por encima de los acuerdos paritarios anunciados hasta el momento.

b) La urgente duplicación del presupuesto del CONICET destinado a cubrir gastos de funcionamiento, infraestructura y proyectos

c) El aumento del número de vacantes para el concurso de ingresos a la CIC actualmente en curso (elevando el cupo al menos hasta 700 cargos) y la inmediata convocatoria al concurso de ingresos a la CIC 2018 para ser sustanciado antes de fines del corriente año, sin los condicionamientos impuestos por la gestión del Dr. Ceccatto en los llamados abiertos en 2016 y 2017.

d) El cese de la intervención del Ministerio de Modernización en el ámbito del CONICET y la regularización de todos los contratos bajo el régimen del Art 9.

e) La inmediata normalización del Directorio del CONICET, el fin de la discriminación política en su seno y la designación de los Dres. Kornblihtt y Pecheny como representantes de las grandes áreas del conocimiento que realizaron elecciones en mayo de 2018.

f) La inmediata duplicación del presupuesto de la ANPCyT y el aumento de los montos de los subsidios PICT con el fin de cubrir el deterioro de su poder de compras (en un monto no inferior al 50%).

g) El cumplimiento de todas las obligaciones de la ANPCyT en lo referente al pago de los subsidios PME, PICT, PICT-E, PICTO, etc.

 

Convocamos a la comunidad científica a aunar esfuerzos luchando a lo largo de 2019 para obtener estas conquistas que serían un paliativo ante la actual crisis del sector. Y, a la vez, reiteramos nuestra convocatoria a la unidad para derrotar en las elecciones de 2019 al proyecto neoliberal encarnado en Cambiemos. Sólo de ese modo, podremos retomar el camino del crecimiento de nuestro país y de su sector científico y tecnológico.

 

Miembros: Adrián Paenza; Alberto Kornblihtt; Ana Franchi; Andrea Gamarnik; Andrés Kreiner; Carolina Mera; Daniel Filmus; Diego Hurtado; Diego Tatian; Dora Barrancos; Eduardo Dvorkin; Emmanuel Alvarez Agis; Federico Robledo; Félix Requejo; Fernanda Beigel; Graciela Morgade; Hugo Aimar; Jorge Geffner; José Paruelo; Juan Pablo Paz; Luis Alberto Quevedo; Marcelo Ruiz; Marcos Vaira, Marisa Herrera; Mirta Susana Iriondo; Noé Jitrik; Osvaldo Uchitel; Pablo Nuñez; Raquel Chan; Roberto Salvarezza; Rolando González-José; Sandra Carli.

 

Referencias

  1. Declaración de Científicos y Tecnólogos del 22 de enero de 2016 que recibió más de 7500 adhesiones y fue publicada en Página 12. En: https://docs.google.com/forms/d/1EfqBjz1wBoHMRidJAXVI3atIS0FQ7MxtRrqJ_MvsIwg/closedform
  2. Artículo de Eduardo Dvorkin publicado en Página 12 el 22 de noviembre de 2015: https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-287061-2015-11-27.html
  3. Carta firmada por 21 Premios Nobel y centenares de científicos extranjero. En: https://drive.google.com/file/d/1apatLWc9-3LZ6gIwcC4mp3zzu-wPxQ-U/view
  4. Carta de cinco miembros del Directorio del CONICET. En: http://www.famaf.unc.edu.ar/~ftamarit/declaracion_conicet_diciembre_2018.pdf.
  5. Carta Directoras y Directores de UUEE Conicet (con la adhesión de varios miles de Investigadoras, investigadores, becarias y becarios. En: https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSeZB0pvun4NrGrCgwPnAo-Nbu6LDEZoIkuxsM2l9aVm2-4lHg/viewanalytics).
  6. Estudio de Jorge Aliaga sobre evolución histórica de la ejecución presupuestaria en CONICET: https://www.tiempoar.com.ar/nota/conicet-el-ajuste-lleva-sus-gastos-de-funcionamiento-al-minimo-y-paralizara-la-investigacion
  7. Resolución de la Asociación Física Argentina solicitando la renuncia del Ministro Barañao y del Dr. Ceccatto. En: http://www.fisica.org.ar/?p=10442

 

 

 

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EL GRUPO CyTA REPUDIA AL AUTORITARISMO EN LA COMISIÓN DE ENERGÍA ATÓMICA
El martes 20 y el jueves 22 de noviembre ocurrieron dos hechos
graves en el ámbito de la Comisión Nacional de Energía Atómica, que
sólo pueden ser interpretados como manifestaciones de discriminación
política.
El martes 20 nuestro compañero Roberto Salvarezza distinguido
científico, ex Presidente del CONICET y actual Diputado Nacional por Unidad Ciudadana, tenía programada una charla acerca de la crisis presupuestaria que afecta al sector científico argentino. La charla, programada para las 11hs en el Centro Atómico Constituyentes (CAC) en el marco de un ciclo de Seminarios organizados por investigadores de ese ámbito. Por su parte,
el jueves 22 a las 15 horas, el Dr. Salvarezza tenía programada otra
conferencia en el Centro Atómico Bariloche titulada “Soberanía científico-tecnológica o dependencia político-económica”. La misma, organizada por investigadores del CONICET y la CNEA, había sido autorizada y difundida por las autoridades del Instituto Balseiro. A último momento, ambos eventos fueron cancelados por orden expresa de las máximas autoridades de la CNEA, que no permitieron el contacto del Dr. Salvarezza con el personal en su lugar de trabajo. No hubo ninguna explicación oficial, tan sólo un pedido de disculpas, un tanto avergonzado por parte de quienes se vieron obligados a comunicar la noticia.
Repudiamos la actitud de las máximas autoridades de la Comisión Nacional de Energía Atómica, y hacemos responsables de este atropello al gobierno nacional. No debemos naturalizar estos actos de discriminación política que ponen de manifiesto el autoritarismo de un gobierno que, supuestamente, venía a restaurar la república. Proscribieron a Salvarezza en el CONICET y ahora pretenden impedir su presencia en la CNEA. Muy lamentable.
Convocamos a la comunidad científica a redoblar esfuerzos y a debatir las estrategias para superar la crisis del sector, que ha sido generada por este gobierno. Entre todos, debemos construir una alternativa para recuperar el camino de crecimiento del sistema científico argentino.

Grupo CyTA

Miembros: Adrián Paenza; Alberto Kornblihtt; Ana Franchi; Andrea Gamarnik; Andrés Kreiner; Carolina Mera; Daniel Filmus; Diego Hurtado; Diego Tatian; Dora Barrancos; Eduardo Dvorkin; Emmanuel Alvarez Agis; Federico Robledo; Felix Requejo; Fernanda Beigel; Graciela Morgade; Hugo Aimar; Jorge Geffner; José Paruelo; Juan Pablo Paz; Luis Alberto Quevedo; Marcelo Ruiz; Marisa Herrera; Mirta Susana Iriondo; Noé Jitrik; Osvaldo Uchitel; Pablo Nuñez; Raquel Chan; Roberto Salvarezza; Rolando González-José; Sandra Carli.

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El grupo Ciencia y Técnica Argentina (CyTA) repudia la medida del Presidente Macri de eliminar el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (MINCyT).

2 de septiembre de 2018

 

El grupo Ciencia y Técnica Argentina (CyTA) repudia la medida del Presidente Macri de eliminar el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (MINCyT). Creado en 2007 por una decisión histórica de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner que coronaba la política de promoción de la ciencia y la tecnología por parte del Estado Nacional para contribuir a un desarrollo económico independiente en un país soberano, el MINCyT fue actor principal en la expansión del sistema científico tecnológico experimentado hasta 2015 a través de numerosas medidas que incluyeron repatriación de científicos, construcción de 90.000 metros cuadrados de laboratorios, aumento progresivo de ingresantes a la carrera de investigador científico del CONICET (CIC), así como de becas, puestos de técnicos y administrativos.

Hoy la situación es diametralmente opuesta. Se redujo en un 50% el número de ingresantes a la CIC, los salarios y becas se encuentran en los niveles más bajos de la región, no se giran fondos para el funcionamiento de institutos y centros de investigación, se eliminó el plan nacional de infraestructura, ni la ANPCYT ni el CONICET cuentan con presupuesto para afrontar los pagos de subsidios de investigación y compras de equipamiento ya acordados, y se han suspendido las contrapartes de convenios internacionales. La reciente megadevaluación se ha llevado consigo el poder adquisitivo de los ya magros subsidios de investigación, sobre todo en las áreas experimentales en que la inmensa mayoría de insumos y equipamiento son importados y cotizan en dólares.

En declaraciones anteriores hemos advertido que la destrucción del sistema de CyT es coherente con la política económica del gobierno de Cambiemos. La indiscriminada apertura de la economía, la brutal transferencia de recursos a las empresas prestadoras de servicios que involucran tarifazos que destruyen a la pequeña y mediana empresa, la liberalización del mercado y fuga de capitales, el desmedido endeudamiento, el sometimiento a los planes de ajuste del FMI y el castigo a la educación pública en todos sus niveles son las claves para entender que para este gobierno el Estado y las universidades públicas son un estorbo y la ciencia y tecnología pueden ser prescindibles.

No podemos dejar de mencionar que el Ministro José Lino Barañao y el Presidente del CONICET Alejandro Ceccatto tuvieron absoluta responsabilidad en este plan destructor, que no abarca solamente al MINCyT y sus dependencias, sino que incluye el achicamiento de institutos tecnológicos como INTI e INTA, el estrangulamiento de empresas de tecnología como ARSAT, FAdeA e INVAP y la cancelación de proyectos de desarrollo tecnológico autónomo como Arsat-3 y una nueva central nuclear con tecnología CANDU, propiedad de NASA, que permite que empresas nacionales, sobre todo Pymes, sean proveedoras de partes. Lejos de defender a la ciencia y tecnología y a su capital más preciado, investigadores, becarios, técnicos y administrativos, Barañao y Ceccatto avalaron el ajuste, al mismo tiempo que emitían declaraciones que con cinismo descalificaban a los científicos y científicas de nuestro país.

También condenaremos, si ocurriera, la eliminación del Ministerio de Salud, hecho que podría ser leído como un absurdo chiste sino fuera parte de la triste realidad de este gobierno. Quizás se piense que los graves problemas de salud de nuestro país desaparecerían si se pulverizara el ministerio que se ocupaba de ellos. El Ministerio de Salud fue creado en 1949, en el gobierno de Perón, y ningún gobierno democrático posterior se atrevió a eliminarlo. Sólo la obsecuencia con el FMI y la certeza que tienen quienes nos gobiernan de que su propia salud está garantizada por la medicina privada y no por políticas públicas que lleguen a los más necesitados, podría llevar a un gobierno tomar una medida desquiciada como ésta.

Estas decisiones forman parte de un plan de achicamiento del Estado, con despidos masivos, que sólo cerrará con represión.

En un marco de creciente de resistencia social a las políticas del gobierno, como lo demuestran las masivas movilizaciones recientes en defensa del presupuesto propio a las Universidades y al sector Científico/Tecnológico, llamamos a la comunidad científica y tecnológica a manifestarse por todos los medios posibles sobre la actual situación del sector.

En definitiva, llamamos a unirnos a otras fuerzas populares para impedir que continúen avanzando las políticas implementados por el gobierno, de la mano del FMI, que conducen no solo a la destrucción de la educación pública y la investigación científico/tecnológica, sino a una masiva transferencia de recursos en perjuicio del pueblo, a favor de uno pocos.

 

Grupo Ciencia y Técnica Argentina (CyTA): Investigación y Desarrollo para la Inclusión

Miembros: Adrián Paenza; Alberto Kornblihtt; Ana Franchi; Andrea Gamarnik; Andrés Kreiner; Carolina Mera; Daniel Filmus; Diego Hurtado; Diego Tatian; Dora Barrancos; Eduardo Dvorkin; Emmanuel Alvarez Agis; Federico Robledo; Felix Requejo; Fernanda Beigel; Graciela Morgade; Hugo Aimar; Jorge Geffner; José Paruelo; Juan Pablo Paz; Luis Alberto Quevedo; Marcelo Ruiz; Marisa Herrera; Mirta Susana Iriondo; Noé Jitrik; Osvaldo Uchitel; Pablo Nuñez; Raquel Chan; Roberto Salvarezza; Rolando González-José; Sandra Carli.

 

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Ciencia y Técnica Argentina propugna un futuro de crecimiento e inclusión para nuestro país

Ciencia y  Técnica Argentina propugna un futuro de crecimiento e inclusión para nuestro país

En una breve caracterización del período histórico (2003-2015) podemos decir que no solamente creció la economía argentina sino que tal crecimiento se dio en un marco de extendidas políticas de redistribución del ingreso. Retacearlo o negarlo es en el mejor de los casos miopía y, en el peor, acabada contribución a proyectos y planes regresivos, de  dependencia social, cultural y política.

Se comprendió desde el Estado, en profundidad y con claridad meridiana, y así se lo hizo saber a la Sociedad, que sin Ciencia y Tecnología (C&T) no hay futuro posible en un mundo donde el conocimiento es el valor más importante. C&T no son conceptos abstractos, de ellos depende en gran medida nuestra salud, el acceso a la energía, la posibilidad de tener empleos de calidad, de desplegar algunas de las mejores potencialidades del ser humano, en definitiva de tener una vida mejor.

La producción autónoma de tecnología, motorizada por grandes proyectos nacionales, centralizados desde los ministerios de Planificación y de Defensa logró, en varios sectores, activar y desarrollar el triángulo de producción-innovación que conformaron empresas estatales, instituciones del sistema nacional de ciencia y tecnología (SNCyT) y Pymes. Este triángulo asociativo fue la base de los desarrollos industriales innovativos del pasado, y sigue siendo clave en el presente para países periféricos como el nuestro, pero también para los países de alta industrialización.

El crecimiento cuantitativo y cualitativo del CONICET y otros organismos científicos así como el creciente apoyo presupuestario a las universidades nacionales, que en todo momento vieron ampliamente respetada su autonomía, dieron como resultado un importante crecimiento en cantidad y calidad de la producción científica argentina.

Un hito histórico lo constituyó la creación de YTEC entre la YPF nacionalizada y el CONICET. En este escenario de interacción entre desarrollos tecnológicos autónomos y científicos, todo el sector científico creció.

En el período (2003-2015) el gobierno no solo apoyó la C&T sino que tomándolas como base construyó sobre ellas el proceso de desarrollo inclusivo de la Argentina. Buena parte de estas políticas estaban en pleno desarrollo, en etapa de evaluación y/o ajustes. Quedaba mucho por hacer para profundizar y articular lineamientos tecnológicos y científicos. Asuntos estructurales acarreados por largas décadas quedaban aún por resolver como la escisión entre el CONICET y las universidades nacionales, la equidad regional, la situación de becarios y becarias.

Hoy, a más dos años del gobierno de Macri, el retroceso es tal que el sistema C&T parece la contracara del existente en 2015. Pero además, trabajadores y trabajadoras en general, grupo del que formamos parte, nos enfrentamos al crecimiento del desempleo, al acelerado deterioro de nuestros ingresos, así como de la convivencia democrática que dábamos por garantizada en el período anterior.

Sabemos que el futuro cercano será aún de mayor deterioro si el gobierno, obstinado en proseguir su política de endeudamiento y achicamiento de la actividad científica y tecnológica, no se encuentra con una fuerte oposición popular que lo obligue a torcer el rumbo. Esta creciente e indetenible oposición a la “miseria planificada” que Cambiemos está implantando en el sector del trabajo, sea activos o pasivos,  debe ir cristalizando en propuestas alternativas que guíen un proceso de reconstrucción para volver al camino del desarrollo inclusivo.

Ponemos a consideración de colegas y de trabajadores y trabajadoras en general una serie de propuestas para precisar el norte, el futuro direccionamiento de un proyecto, que consideramos puede vertebrar la unidad de la oposición al plan neoliberal-conservador en marcha:

  1. Propugnamos un futuro plan de desarrollo abarcativo e inclusivo, con especial énfasis en la multiplicación de acciones coordinadas entre empresas estatales, instituciones del SNCyT y Pymes. Este plan debe incluir la protección de las Pymes frente a la apertura indiscriminada de las importaciones y acciones para la sustitución de las mismas utilizando el poder de compra del Estado.
  2. Propugnamos un futuro en el que nuestro país reconstruya lo destruido y sobre esa base vuelva a desarrollarse un acelerado crecimiento del sector de C&T.
  3. Propugnamos un futuro en el que en nuestro país los salarios, jubilaciones, pensiones y AUH vuelvan a permitir una mejor vida para argentinos y argentinas y que el consumo crezca para que así crezca el país. La dinamización de la economía no resultará de una descontrolada “lluvia de inversiones financieras” sino del aumento del consumo de los sectores populares y del impulso al trabajo y a las inversiones productivas.
  4. Propugnamos un futuro en el que en nuestro país estén entre las primeras prioridades nacionales la adecuada remuneración a la docencia, el estímulo a la formación de nuevas generaciones de docentes y la construcción de infraestructura educativa.
  5. Propugnamos un futuro en el que nuestro país vuelva a ser independiente de las exigencias del FMI.
  6. Propugnamos un futuro en el que en nuestro país no se vuelva a reprimir la protesta social.
  7. Propugnamos un futuro en el que en nuestro país nuevamente no haya presos políticos.
  8. Propugnamos un futuro en el que en nuestro país el precio de las tarifas esté ligado a los ingresos de los trabajadores. Si las empresas que forman parte de las cadenas de valor respectivas no lo encuentran factible, el estado nacional deberá nacionalizar, como marca la ley, esos servicios.
  9. Propugnamos un futuro en el que en nuestro país programas como Conectar Igualdad, y tantos otros que han sido desmantelados, vuelvan a ser una política de estado.
  10. Propugnamos un futuro en el que nuestro país retome el camino de la progresividad fiscal y lo profundice, en que la banca privada sea firmemente regulada para garantizar que cumpla su papel, que es el de apoyo a la producción nacional y no la especulación financiera.
  11. Propugnamos que el decisivo sector externo de la economía nacional sea controlado por un Estado al servicio del desarrollo.

Grupo CyTA

Miembros: Adrián Paenza; Alberto Kornblihtt; Ana Franchi; Andrea Gamarnik; Andrés Kreiner; Carolina Mera; Daniel Filmus; Diego Hurtado; Diego Tatian; Dora Barrancos; Eduardo Dvorkin; Emmanuel Alvarez Agis; Federico Robledo; Felix Requejo; Fernanda Beigel; Graciela Morgade; Hugo Aimar; Jorge Geffner; José Paruelo; Juan Pablo Paz; Luis Alberto Quevedo; Marcelo Ruiz; Marisa Herrera; Mirta Susana Iriondo; Noé Jitrik; Osvaldo Uchitel; Pablo Nuñez; Raquel Chan; Roberto Salvarezza; Rolando González-José; Sandra Carli.

 

 

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